Las bajas por incapacidad temporal (IT) y la evolución del empleo son los dos «puntales» que determinarán que el 2026 pase de ser un «buen» año a uno «excelente» para la hostelería española, tras cerrar un 2025 marcado por el incremento de los costes salariales, algo que arrastra a este nuevo curso.
En una entrevista con EFE, el presidente de la patronal Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, ha compartido los principales retos a los que hace frente el sector.
Álvarez, que asumió la presidencia en marzo de 2025, se ha mostrado optimista ante la evolución de los negocios en lo que prevé que sea un «buen año», aunque lastrado por las bajas de IT.
«No es un problema de los trabajadores ni de la hostelería, es un problema que se tiene que atajar con la sanidad pública y privada«, ha urgido Álvarez, quien ha hecho a su vez un llamamiento a los sindicatos para solucionarlo.
Aunque no se encuentra entre los sectores con mayor grado de absentismo por IT, estas bajas se han convertido en uno de los mayores obstáculos que tiene la hostelería por su propia estructura, en especial en los pequeños y medianos negocios.
«¿A quién encuentras en Navidad para trabajar?», se ha preguntado el presidente de la patronal tras poner el ejemplo de una trabajadora que se fractura un hueso en ese periodo.
Falta de personal cualificado
En este sentido, las dificultades para encontrar personal no solo se ciñen a un periodo concreto, sino que perjudican al sector día a día, siendo un problema estructural que acarrea año tras año.
A pesar de haber alcanzado una media de 1,87 millones de trabajadores en 2025, 40.000 más que el año anterior, la hostelería sigue necesitada de personal, pero cualificado, ha aclarado.
«No somos simples camareros, sino que somos profesionales de sala», ha hecho hincapié Álvarez.
En este contexto, se hace latente el peso de la población extranjera en el sector: «España acoge a los inmigrantes (…) pero quien les da un puesto de trabajo y un futuro es el sector de la hostelería», ha precisado.
Así, a su juicio, se necesita un programa específico para el sector en los centros educativos de Formación Profesional (FP) y en las escuelas ante la falta de profesionales cualificados y el mayor peso de la población extranjera en el sector.
«Antes les enseñábamos a hacer cafés y hoy, en los bares, lo que tenemos que ayudarles es a vender», ha considerado.
En materia de empleo, el presidente también ha lamentado la falta de diálogo con el Gobierno para tratar cuestiones como la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), un aspecto sobre el que ha destacado su regulación a través de los convenios colectivos.
Por ejemplo, los bares han experimentado en primera persona el descenso del consumo de alcohol, un comportamiento sobre el que Álvarez ha destacado el fortalecimiento de las cervezas 0,0.
Así, estos negocios son, en muchas ocasiones, los primeros en percibir las tendencias que, en algunos casos, pueden conllevar su cierre, como la pérdida de población en zonas rurales, o su reconversión hacia nuevos modelos de gestión.
Renovada o tradicional, la hostelería afronta el 2026 con optimismo tras un año en el que el turismo ha demostrado que sigue siendo un motor en la facturación de los negocios y con el foco puesto en problemas estructurales, como la falta de trabajadores.
