El patrimonio inmobiliario en España mantiene una tendencia de concentración en los estratos de mayor renta, según reflejan las nuevas Cuentas Distributivas de la Riqueza de los Hogares publicadas por el Banco de España. Los datos correspondientes al segundo trimestre de 2025 indican que el 10% de los hogares con mayor capacidad económica ha incrementado su riqueza en vivienda hasta alcanzar los 2,6 billones de euros. Este repunte sitúa su cuota sobre el total del activo inmobiliario en el 41,8%, frente al 37,4% que registraban en 2014. Por el contrario, la mitad de la población con menos recursos ha visto reducida su participación en este activo, que ha pasado del 18% al 12,5% en la última década.
Esta estadística experimental revela que los propietarios y copropietarios aglutinan el 93,5% de la riqueza neta total en el país, dejando un 6,5% residual para quienes residen en régimen de alquiler o cesión gratuita. El organismo supervisor vincula la estabilidad general de la riqueza neta a un proceso de compensación entre activos y pasivos. En el segmento del 50% de hogares menos ricos, la deuda total ha descendido del 53% al 33,8%, un movimiento impulsado principalmente por la caída de la deuda hipotecaria, que en este grupo ha pasado de representar el 57,6% al 34,1%. En el extremo opuesto, el 10% más rico ha elevado su peso en el endeudamiento total del 17,1% al 21,6%.
Metodología y objetivos de la nueva estadística
La institución dirigida por José Luis Escrivá ha implementado estas métricas bajo el marco del Sistema Europeo de Bancos Centrales para ofrecer datos trimestrales consistentes con la contabilidad nacional. El organismo ha manifestado que «conocer cómo se distribuye la riqueza entre las familias con frecuencia trimestral permite entender cómo cambios en la economía y decisiones de política económica afectan a los distintos tipos de hogares».
