El hombre que cobró su sueldo durante 15 años sin acudir al trabajo y otros 17 despidos surrealistas (edición internacional)

De la norteamericana despedida por ser demasiado atractiva según la mujer del jefe (despido procedente) a la neozelandesa expulsada por escribir los correos electrónicos en mayúsculas y en rojo (improcedente)

Hace unos días publicábamos el reportaje «De la croqueta de Mercadona al «hacker» de su nómina: los 18 despidos más surrealistas y el veredicto de los jueces» que recopilaba los casos de despidos (procedentes e improcedentes) más llamativos con los que había tenido que lidiar la justicia española. Tras su éxito, nos centramos ahora en situaciones similares ocurridas en todo el mundo, y es que la relación entre empresa y trabajador se mueve a menudo en una línea difusa entre la eficiencia y el absurdo no solo en España. En los últimos años, tribunales de otros países también han tenido que dictaminar sobre casos donde la lógica parece haberse tomado el día libre: desde programadores que subcontratan su propia existencia hasta empleados penalizados por no ser «suficientemente divertidos». Estos son los 18 casos internacionales más impactantes.
  1. El «Rey de los ausentes»: 15 años sin aparecer por su trabajo (Italia): Salvatore Scumace, un empleado administrativo en Catanzaro, batió todos los récords de absentismo al cobrar su sueldo íntegro durante 15 años sin trabajar ni un solo día. En 2005, llegó a amenazar a su superiora para que no reportara su ausencia. Tras la jubilación de esta, su rastro se perdió en el limbo burocrático. La causa: Cobrar más de 538.000 € de dinero público sin pisar su puesto desde 2005. Veredicto: Procesado por fraude agravado y extorsión tras una investigación de la Guardia di Finanza en 2021.
  2. El programador que «subcontrató» su propia vida a China (EE. UU.): Un desarrollador de software de una empresa de infraestructuras críticas, conocido como «Bob» (nombre ficticio por privacidad), recibía evaluaciones de desempeño excelentes. Sin embargo, una auditoría de seguridad reveló que Bob había contratado a una consultora en Shenyang (China) para que hiciera su trabajo diario por una fracción de su sueldo. Él simplemente les enviaba su clave de seguridad y pasaba su jornada viendo vídeos de gatos en Reddit. La causa: Fraude contractual y violación grave de protocolos de seguridad. Veredicto: Despido procedente fulminante.
  3. Cazada por la televisión en la semifinal de la Eurocopa (Reino Unido): Nina Farooqi pidió la baja por enfermedad alegando que no podía levantarse de la cama, pero su verdadero plan era ver el partido Inglaterra-Dinamarca en Wembley. Tras un gol de su selección, las cámaras de la BBC la enfocaron celebrando en primer plano ante millones de espectadores. Sus jefes, que veían el partido, la despidieron esa misma noche. La causa: Simulación de enfermedad y quiebra total de la lealtad contractual. Veredicto: Despido procedente; la evidencia visual en televisión nacional fue prueba irrefutable.
  4. El derecho legal a «no ser divertido» en la oficina (Francia): Un consultor fue despedido de la firma Cubik Partners por «insuficiencia profesional», un eufemismo para castigar que se negaba a participar en las fiestas de los viernes que incluían consumo excesivo de alcohol y ritos de iniciación humillantes. La causa: Negarse a encajar en la cultura «fun» forzada e impuesta por la dirección. Veredicto: El Tribunal de Casación de Francia dictaminó en 2022 que el trabajador tenía derecho a su libertad de expresión y a su privacidad. Despido improcedente.
  5. Un cuarto de siglo de vacaciones por un error del sistema (India): A.K. Verma, un ingeniero del gobierno, se fue de vacaciones en 1990 y decidió no volver jamás. Debido a la protección extrema del funcionariado y a la lentitud exasperante de los expedientes administrativos en India, su proceso de cese se alargó durante décadas mientras seguía vinculado nominalmente a la administración. La causa: Abandono del puesto de trabajo durante 24 años consecutivos. Veredicto: El gobierno logró ejecutar su despido oficial en 2015 tras agotar todos los recursos posibles.
  6. La webcam encendida como violación de derechos humanos (Países Bajos): Una empresa tecnológica ordenó a un empleado remoto mantener su cámara encendida 8 horas al día para monitorizar su actividad en casa. Él se negó, alegando que era una invasión de su intimidad y que le generaba una presión insoportable. La causa: Desobediencia a una orden directa de vigilancia constante en el hogar. Veredicto: Un tribunal neerlandés falló en 2022 que la vigilancia por webcam viola el Convenio Europeo de Derechos Humanos. Indemnización: 75.000 €.
  7. El «bore-out» o la depresión por falta de tareas (Francia): Frédéric Desnard demandó a su empresa porque, tras perder un cliente importante, lo mantuvieron en nómina pero sin asignarle ninguna tarea real durante cuatro años. Alegó que este «vacío laboral» le causó una depresión severa y problemas de salud por falta de estímulo. La causa: Acoso moral mediante la privación sistemática de trabajo (bore-out). Veredicto: En 2020, la justicia francesa reconoció el aburrimiento forzado como motivo de indemnización. Pago: 40.000 €.
  8. Despedida por ser «demasiado atractiva» para el jefe (EE. UU.): Melissa Nelson fue despedida tras 10 años de trabajo impecable como asistente dental porque su jefe (y la esposa de este) consideraban que su apariencia era una «amenaza» para la estabilidad de su matrimonio. No hubo nunca un comportamiento inapropiado por parte de ella. La causa: La «atracción irresistible» que el jefe sentía hacia la empleada. Veredicto: El Tribunal Supremo de Iowa dictaminó en 2012 que este tipo de despido es legal y no constituye discriminación de género bajo la ley estatal.
  9. La auditoría de las 54 pulsaciones por hora (Australia): Suzie Cheikho fue despedida tras 18 años en una aseguradora porque un software de rastreo de teclado reveló que, durante meses de teletrabajo, pasaba horas sin pulsar una sola tecla. Ella alegó que trabajaba «mentalmente» o consultando documentos físicos. La causa: Negligencia en el cumplimiento de la jornada laboral detectada mediante métricas digitales de actividad. Veredicto: La Fair Work Commission (2023) ratificó el despido por falta de actividad real.
  10. Zumo de manzana caliente para eludir un test de drogas (Alemania): Un conductor profesional entregó zumo de manzana en un frasco para intentar engañar a los técnicos en un control de sustancias. Intentó simular incluso la temperatura corporal calentando el líquido, pero el laboratorio detectó el fraude de inmediato. La causa: Intento de manipulación de una prueba de seguridad crítica en el sector del transporte. Veredicto: El Tribunal de Ludwigshafen (2021) validó el despido por destruir la confianza mutua.
  11. Orinar en las tazas de café de los compañeros (Reino Unido): Anthony Collins fue grabado por una cámara oculta saboteando las bebidas de sus colegas en la sala de descanso de una planta de alimentos. Las quejas sobre el «sabor extraño» del café llevaron a la empresa a vigilar la zona. La causa: Atentar gravemente contra la salud y la integridad de los compañeros de trabajo. Veredicto: Despido procedente y condena penal de cárcel por administración de sustancias nocivas con intención de causar daño.
  12. El robo de 180 kg de queso cheddar de un accidente (Alemania): Un oficial de policía fue despedido tras ser descubierto apropiándose de nueve paquetes de queso de 20 kg cada uno de un camión accidentado que debía custodiar. Mientras se atendía la emergencia, él metió el botín en su coche patrulla. La causa: Conducta deshonesta, pillaje y apropiación indebida de mercancía bajo custodia policial. Veredicto: El Tribunal de Maguncia (2024) ratificó su expulsión inmediata del cuerpo.
  13. Correos electrónicos escritos en MAYÚSCULAS y rojo (Nueva Zelanda): Vicki Walker fue despedida porque sus jefes consideraron que su forma de comunicarse por correo electrónico (usando negritas, mayúsculas y colores llamativos) era «agresiva» y creaba un clima de tensión insoportable. La causa: Un estilo de comunicación digital considerado confrontativo por la dirección. Veredicto: La autoridad laboral falló a favor de la trabajadora en 2009, calificando el despido de desproporcionado. Indemnización: 17.000 $.
  14. Sancionado por comprar el almuerzo 3 minutos antes (Japón): Un funcionario municipal de 64 años en Kobe fue castigado tras descubrirse que abandonaba su mesa tres minutos antes de la hora oficial de comida para comprar un bento (plato de comida preparada). Lo hizo en 26 ocasiones durante siete meses. La causa: Falta de disciplina horaria según los estrictos estándares de la administración nipona. Veredicto: Sus superiores pidieron disculpas públicas en televisión, convirtiendo el caso en un debate global sobre la rigidez laboral.
  15. El despido fulminante por un sándwich de 3 dólares (EE. UU.): Cynthia Moore fue despedida de un Walmart por comerse un sándwich cuyo envase estaba roto y que, por normativa, iba a ser tirado a la basura al final del día. La empresa aplicó su política de «tolerancia cero» contra el robo. La causa: Apropiación de un residuo alimentario propiedad de la empresa. Veredicto: El despido fue considerado legalmente válido dadas las estrictas cláusulas de conducta del sector comercial estadounidense.
  16. Despedido por «no sonreír» de forma entusiasta (EE. UU.): Un trabajador de la cadena Trader Joe’s fue despedido tras las quejas de su superior por tener una «actitud poco entusiasta» y no sonreír de forma constante a los clientes, a pesar de realizar sus tareas correctamente. La causa: Falta de alineación con el «clima de felicidad obligatoria» exigido por la cultura de la marca. Veredicto: El caso provocó una fuerte disputa sindical sobre la exigencia de estados emocionales como parte del contrato laboral.
  17. Salvar la vida a un perro y perder el empleo (EE. UU.): Jeff Skibiak, conductor de FedEx, detuvo su camión para rescatar a un perro que estaba siendo atacado por otro animal en un jardín. Logró salvarlo, pero fue despedido por desviarse de su ruta y dejar el vehículo desatendido. La causa: Incumplimiento de los protocolos logísticos por un acto de auxilio personal. Veredicto: Tras un escándalo mediático masivo, la empresa ofreció readmitirlo, pero él rechazó volver por principios.
  18. El emoji del «pulgar hacia arriba» como firma vinculante (Canadá): Un agricultor recibió un contrato de compra por mensaje de texto y respondió con un simple «👍». Meses después, cuando los precios subieron, se negó a entregar la mercancía alegando que el emoji solo confirmaba la recepción del mensaje, no su aceptación. La causa: Incumplimiento de contrato basado en una interpretación ambigua de la comunicación digital. Veredicto: En 2023, un juez de Saskatchewan dictaminó que el emoji constituye una firma válida. Multa: 82.000 CAD (unos 50.000 € al cambio actual).

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