El encarecimiento del gas natural tras el conflicto en el golfo Pérsico ha afectado de forma más intensa a la Unión Europea que a Estados Unidos, debido a la dependencia exterior europea frente a la autosuficiencia energética estadounidense, según coinciden fuentes del sector.
En el mercado europeo de referencia, el TTF de Países Bajos, el precio ha pasado de 31,6 euros por megavatio hora el 27 de febrero a cerca de 61 euros, prácticamente el doble en apenas unas semanas. En contraste, en el mercado estadounidense, el índice Henry Hub ha registrado un aumento cercano al 10%, desde unos 2,9 dólares por millón de BTU hasta el entorno de los 3,2 dólares.
El repunte se intensificó tras el ataque a instalaciones gasistas en el sur de Irán, en el yacimiento de South Pars, considerado el mayor del mundo, lo que elevó los precios internacionales hasta los 72 dólares por megavatio hora en un contexto de incertidumbre sobre el suministro global.
Dependencia europea frente a autosuficiencia de EE.UU.
La diferencia en la evolución de precios responde a los distintos equilibrios entre oferta y demanda. Estados Unidos cubre alrededor del 90% de su consumo con producción nacional, lo que limita su exposición al mercado internacional. Esta capacidad se apoya en la extracción de gas de esquisto mediante fracking, principalmente en estados como Texas, Pensilvania o Luisiana.
En cambio, la Unión Europea depende en gran medida de las importaciones. Según datos de la Comisión Europea, en 2025 los principales proveedores fueron Noruega, con un 31%, Estados Unidos, con un 25%, y Rusia, con un 13%, aunque este último ha reducido su peso tras la invasión de Ucrania.
Para compensar esta caída, la UE ha incrementado de forma significativa las compras de gas natural licuado, especialmente desde Estados Unidos, pasando de 19.000 millones de metros cúbicos en 2021 a más de 79.000 millones en 2025. También han aumentado las importaciones desde Noruega, hasta los 97.000 millones de metros cúbicos.
Este cambio ha modificado la estructura de suministro: si antes de la guerra en Ucrania el 80% del gas llegaba por gasoducto, ahora esta vía representa aproximadamente la mitad, mientras que el GNL alcanza el 50% del total importado.
Mercado global tensionado
Pese a que la exposición directa de la UE al gas del golfo Pérsico es limitada, con Catar representando en torno al 4% de las importaciones, el impacto en los precios ha sido significativo. Según fuentes del sector, esto se debe a que Europa debe competir en el mercado global con Asia, una de las regiones más afectadas por el conflicto.
En este escenario, la reducción de la oferta disponible obliga a los compradores europeos a asumir precios más elevados para garantizar el suministro. No obstante, el impacto podría intensificarse si se producen restricciones en rutas clave como el estrecho de Ormuz, aunque por ahora Irán permite el tránsito parcial de buques con destino a China.
