Como para el cajero de un banco contar billetes de 200 o para un notario firmar compraventas de casas, constituciones (y disoluciones) de empresas o divorcios. Seguro que para ella es un trabajo más, pero no deja de llamar la atención y, sobre todo, a quienes -la inmensa mayoría de los mortales- no estamos acostumbrados a trabajar con ese ‘producto’ día tras día.
“Estoy especializada en tanatopraxia, tantatoestética, horno crematorio, embalsamiento y recogidas judiciales”. Por si alguien no está familiarizado con todos los términos, la tanatopraxia es la “técnica de conservación temporal de los cadáveres”, la tanatoestética es el arte de maquillarlos -para que estén lo más presentables posibles para el funeral-; el embalsamiento es la acción que consiste en el “el empleo de diversos medios para preservar la putrefacción de los cuerpos muertos”… y las recogidas judiciales son, obviamente, de cadáveres de personas fallecidas de manera violenta o en extrañas circunstancias.
Pues a eso se dedica M. L., una joven residente en San Javier cuyo anuncio lleva bastantes semanas colgado en la plataforma Milanuncios, y más concretamente, en la sección de «búsqueda de empleo», y en este caso en concreto como “Agente funerario”.
Durante algún tiempo el anuncio se ha ido actualizando periódicamente, si bien ahora lleva algunas semanas en las que si bien no se ha retirado, tampoco ha sido actualizado, quizá porque M. L., quien solo respondía a los contactos a través de la plataforma -y no por teléfono, probablemente para evitar otro tipo de propuestas, desgraciadamente habituales en este tipo de páginas- haya encontrado trabajo en su sector… o en otros muchos en los que estaba dispuesta a trabajar, porque la joven disponía y -dispone- de un total de cuatro publicaciones en la plataforma.
“Soy una chica joven responsable y con vehículo propio. Me he dedicado siempre a la peluquería. Los últimos años me he dedicado a ser dependienta de comercio, podría hacerme cargo de personas mayores o de niños, necesito un trabajo urgente”.
M. L. también se ofrece como “cuidadora, limpiadora o dependienta” en otro de los anuncios, mientras que en un cuarto asegura: “Tengo experiencia en peluquería, hostelería, cuidadora, limpiadora, comercio especializado en ventasc cajera, reponedora, viveros, almacenes” y añade: que tiene estudios en peluquería, tanatopraxia y tanatoestética”.
Su última oferta era “limpio casa; 10 euros la hora”. No parece un trabajo más desagradable que el de recogida de cadáveres por orden judicial y, en estos tiempos, cuando la necesidad aprieta, (casi) cualquier trabajo es bueno.