Alejandro Arribas se puso hace un par de semanas ante los medios de comunicación para afirmar que su empresa, Cortadone Inversiones, ya era la propietaria del FĆŗtbol Club Cartagena. Y tĆ©cnicamente lo serĆ” (el proceso no tiene posibilidad alguna de marcha atrĆ”s, segĆŗn la documentación existente), pero por decisión propia ha decidido retrasar un par de semanas el acto de āelevar a pĆŗblicoā (pasar por el notario) el acuerdo, concretamente hasta que termine la auditoria que se estĆ” llevando a cabo en la entidad albinegra para comprobar su deuda real.
SegĆŗn explican a este medio fuentes cercanas a Arribas, una vez terminada esa auditorĆa, que debe estar lista -y registrada ante las autoridades competentes- antes del 31 de diciembre, serĆ” cuando Arribas dĆ© el paso definitivo, acuda a la notarĆa y realice la inscripción ante Consejo Superior de Deportes (CSD) como nuevo propietario del club.
El documento privado firmado entre Arribas y los representantes de Duino Inversiones, anteriores propietarios, incluye una clĆ”usula por la que la propiedad cambiarĆ” legal y definitivamente de manos en el momento en el que el nuevo dueƱo decida acudir a la notarĆa. Las clĆ”usulas del acuerdo tambiĆ©n impiden que Fernando CarreƱo, Paco Belmonte, o cualquier representante de Duino puedan frenar o detener la operación, segĆŗn las mismas fuentes.
La discrepancia que surgió recientemente acerca de las diferentes interpretaciones del contrato, parten del hecho de que el documento inicial contemplaba un pago a plazos del importe total de la compra del club, y se basaban en que Belmonte y Duino tienen prisa por cobrar los Ćŗltimos plazos y liquidar la operación cuanto antes, pero Arribas prefiere esperar a terminar la auditoria para comprobar que la deuda del FC Cartagena se corresponde realmente con la expuesta en el contrato privado inicial, en cuyo caso acudirĆa inmediatamente a la notarĆa y procederĆa a la inscripción ante el CSD.
De no coincidir las cifras de la auditoria con las planteadas en el contrato inicial y existir un hipotĆ©tico exceso de deuda, Arribas tratarĆa de descontar esta cantidad de los plazos restantes del precio a pagar por la compraventa de la entidad.
De este modo, cuando el CSD afirma que no tiene constancia de que se haya producido el cambio de accionariado, es porque Arribas espera a terminar la auditoria para culminar un proceso que, como indica la documentación existente, ya no tiene vuelta atrÔs, pero que solo concluirÔ oficialmente cuando el nuevo propietario lo decida.

