La empresa cartagenera Alcántara Systems prepara la construcción de su primer catamarán totalmente eléctrico, una embarcación que prevé tener terminada a finales de 2027 y con la que aspira a abrir una línea de barcos con motor eléctrico para el mercado. La compañía, con sede en el polígono Cabezo Beaza de Cartagena, fabrica desde sus instalaciones almerienses, junto a la Venta del Pobre.
Los planes, adelantados este jueves por La Voz de Almería, incluyen además una negociación con Endesa para ocupar suelo liberado por la antigua central térmica de Carboneras, una operación que permitiría a la firma que dirige Alejandro de las Heras ampliar su capacidad industrial en la costa almeriense.
Los terrenos que interesan a Alcántara forman parte del proceso de cierre de la central térmica Litoral, desconectada en 2021 y en desmantelamiento desde finales de ese año, con previsión de concluir en 2026. Endesa mantiene abierto un plan de reindustrialización para el emplazamiento y su terminal portuaria, al que se presentaron 14 propuestas en un concurso internacional y del que ya han salido iniciativas como una planta de microalgas y centros de acuicultura.
Sesenta empleados y tres divisiones
Alcántara cuenta actualmente con unos 60 empleados en el Polígono Industrial La Fragua, en Níjar, donde ocupa cinco naves —antigua sede de Shirent— y una superficie de 20.000 metros cuadrados. La empresa está controlada por la familia De las Heras Magaña y organiza su actividad en tres divisiones: Naval, Agroindustrial e Industrial. Además de Cartagena y Almería, mantiene presencia fabril en Argelia.
La trayectoria arranca en los años ochenta, cuando De las Heras entra en el sector marítimo, y se consolida en 2017, el año en que la compañía se vuelca en la construcción y suministro de embarcaciones pesqueras y deportivas y empieza a apostar por el transporte de pasajeros.
El pasado año dio otro paso en esa dirección con un buque de investigación para la Universidad Politécnica de Cartagena: un catamarán de unos 10 metros de eslora, 4,5 de manga y menos de 0,7 de calado, fabricado en fibra y concebido para el trabajo científico en el mar.
En su división naval, especializada en embarcaciones de poliéster reforzado con fibra de vidrio, el astillero entregó en 2024 a Cooke España (antes Grupo Culmarex) el ‘Garrucha Uno’, quinto barco de acuicultura de una serie de monocascos polivalentes: 24 metros de eslora y capacidad para 108 toneladas de pienso.
También construyó para la Armada tres empujadoras de apoyo a las maniobras de atraque de los submarinos S-80 en el Arsenal de Cartagena, un contrato de 2,7 millones de euros adjudicado en 2022.
A ese catálogo se suman las embarcaciones de recreo que fabrica bajo la marca Astilux, los barcos para uso turístico y los laboratorios flotantes para investigación, tres líneas con las que la firma ha diversificado su actividad más allá de la pesca y la acuicultura.

